13 Apr

¿Cómo hablarle de la regla a mi hija?

Para permitir que tu hija viva bien su feminidad y todo lo que ello implica, es importante dejar una gran puerta abierta a la comunicación para hablar sin tabúes de la pubertad, sexualidad, anticoncepción, sentimientos y emociones... La regla merece ser explicada, pero también necesita escucha y comprensión ya que este fenómeno natural puede entenderse y vivirse mal.

¿Cuándo tener la charla sobre la regla?

La edad media de la pubertad no hace más que avanzar en las chicas jóvenes desde hace unos años y ¡puede que la tuya viva su primera regla a los 8 o 10 años! Así que no esperes a que tenga 13 años para empezar a hablarle de ello.

Lo ideal sería tener la charla lo más pronto posible, en cuanto tu hija conozca la existencia de los sangrados menstruales. Si como muchas mamás, tus hijos pequeños no pueden evitar seguirte a todas partes, incluso al baño, descubrirán muy rápidamente que tienes la regla todos los meses. Los niños buscan continuamente a entender el mundo que les rodea y no tardarán en hacerte preguntas sobre esta sangre.

¿Cómo hablar de la menstruación?

Lo primero que debes hacer es tranquilizar a tu hija: no estás herida y no te duele nada. De hecho, es lo que seguramente pensará en primer lugar. Ver tanta sangre para ella significa obligatoriamente que sufres y que puede incluso ser grave. Así que puedes decirle que no te duele nada, solo un poco en el vientre si es el caso.

Después, puedes explicarle con palabras muy simples pero correctas (llama gato a un gato) que eso llega todos los meses a todas las mujeres que no tienen un bebé en el vientre. Insiste en el aspecto natural y normal de la menstruación. Explícale también que ella también tendrá la regla algún día cuando sea grande. Incluso si esta conversación te hace sentir incómoda, intenta estar «zen» para transmitirle la menor aprensión posible.

Muéstrale con tu actitud que no es gran cosa, que no hay que tener vergüenza ni esconderse. Sin embargo, evita verbalizar este tipo de sentimiento negativo, incluso para negarlo. Esto podría darle a entender que la regla puede ser problemática desde un punto de vista personal o social.

¿Y si el descubrimiento de la regla no se hace naturalmente?

Puede que no te sientas cómoda con el hecho de que tu hija pueda ver tu regla, incluso muy joven. En ese caso, espera que ella misma evoque el tema. Puede que encuentre tus protecciones u oirá hablar en el colegio y seguramente te haga preguntas.

Una vez más, aborda la conversación de manera simple y ten cuidado de contestar bien a todas sus preguntas. Tu hija no debe quedarse con la duda e ignorar ciertos aspectos que la intrigan, porque a menudo es esta falta de conocimientos la que inspira miedo y rechazo.

Si no te hace preguntas, tómate tu tiempo para hablarle una vez pasados sus 10 años. Pregúntale primero lo que sabe sobre la regla, después, rellena las lagunas con, esta vez, un vocabulario más preciso y complejo. A esta edad, puede entender perfectamente las sutilezas del ciclo menstrual.  No dudes en enseñarle esquemas o vídeos.

Háblale de las diferentes protecciones higiénicas que existen y propón comprarle algunas protecciones para que esté preparada el día D. Podéis pasar un agradable momento de shopping entre chicas y podrás regalarle las protecciones que ella elija en una bonita caja de regalo. La regla debería vivirse como un pasaje feliz hacia una vida llena de posibilidades y no como un martirio o una vergüenza.

Las niñas menudo sueñan con ser más grandes y la llegada de la regla es el signo claro de que se vuelven mujeres. Así que, regocíjate de esta etapa importante con tu hija. Pregúntale lo que siente con respecto a todo eso y acoge sus emociones con bondad.

¿Y si estás totalmente bloqueada?

Es inútil volverte loca con la idea de hacer algo que te hacer sentir muy incómoda. La pubertad de tu hija puede ser un buen momento para hacerte preguntas sobre la razón de tu incomodidad, pero ¡esa no es la cuestión aquí! Si no puedes hablar de ello o piensas que lo harás torpemente, puedes confiar esta tarea a una mujer en la que confíes: hermana, cuñada, amiga íntima, etc.

Tu hija vivirá mejor la llegada de su primera regla si la persona con la que comunica está tranquila con el tema. No te sientas culpable si no consigues acompañar tú misma a tu hija. Cada una de nosotras tiene sus propias vivencias, sus propias experiencias y no hay sitio para juicios en lo que respecta a este tema.

Los tabúes de las generaciones pasadas pierden cada vez más terreno, y ¡menos mal! Pero queda mucho camino que hacer hacia una libertad de expresión total en lo que respecta a las reglas, incluso en nuestro país. ¡Pasa el relevo a tu hija a lo grande para ayudarla a terminar este gran recorrido de la liberación de las mujeres!